Trucos para mantener la mecánica de tu coche como el primer día

Si quieres que tu coche no te dé importantes problemas mecánicos y tenga un rendimiento óptimo, es fundamental cumplir siempre con el mantenimiento indicado por el fabricante, no descuidar los plazos de revisión y utilizar componentes de cierta calidad. Hemos hablado con Esteban López, responsable de formación técnica de BMW en España, quien nos ha dado algunos consejos para alargar la vida de nuestro coche.

– Una conducción suave siempre beneficiará a la mecánica. Eso no significa ir lento, sino evitar ser brusco. También es crucial respetar el tiempo de calentamiento del motor antes de conducir rápido -unos cinco minutos tras el arranque-.

– También es importante utilizar aceites de las mejores calidades o, al menos, de una que sea igual o mejor a la recomendada por el fabricante. Un 5w40 sintético suele estar bien para la mayoría de modelos y cuesta unos 36 euros la garrafa de cuatro litros.

– Asegúrate de que, cada vez que cambies de marcha -da igual en cuál vayas-, el motor no está demasiado bajo de revoluciones -menos de 1.500 rpm-. Lo ideal es cambiar a 2.000 rpm en los diesel y a 2.500 rpm en los gasolina. Además, en caso de necesitar potencia, es mejor reducir una marcha y -estirar- el motor, que acelerar a fondo en una marcha larga -así se fuerza el cigüeñal y, además, el motor consume más-.

– En los coches de hace diez años o menos ya no resulta tan importante esperar unos segundos antes de iniciar la marcha una vez arrancado el motor, aunque sí lo es el conducir muy suave hasta que la aguja de la temperatura del motor se sitúe en su lugar habitual -suele ser a unos 90ºC dependiendo del modelo-.

– Si el coche tiene turbo… hay que tener en cuenta que jamás hay que ‘forzarlo’ -algo que se consigue no acelerando mucho- mientras el motor no haya entrado en su temperatura óptima de trabajo -durante los primeros 10 minutos de recorrido- y es importante dejar el motor en marcha y al ralentí durante un minuto antes de apagarlo, sobre todo tras un uso intensivo -circular a grandes velocidades- o un recorrido largo -más de 200 km-. De esta manera, permitiremos que la turbina se refrigere y engrase convenientemente.

– El filtro de aire se cambia cada 30.000 ó 40.000 km y es buena idea, además, limpiar la caja del filtro -está en el vano motor- por dentro con un trapo seco, para así eliminar el polvo o las posibles impurezas que contenga -hojas secas, insectos…-.

– Si aparcas en una pendiente, el aceite se acumulará en un solo lado del motor, pero la bomba de aceite se encargará de distribuirlo convenientemente al arrancar. No obstante, no es bueno hacerlo habitualmente así que intenta no aparcar en cuestas muy pronunciadas.