Consejos de mantenimiento del coche en verano para evitar averias

En verano, debido a la combinación de altas temperaturas y largos desplazamientos, tanto el motor como otros componentes del automóvil son sometidos a un mayor estrés debido a la exigencia. Según los informes publicados por las principales asociaciones del sector, las principales averías que se producen en verano están relacionadas con los sistemas de alumbrado y señalización, ruedas, neumáticos, suspensión, frenos y aire acondicionado y/o climatizador.

Otras averías que suelen hacer acto de presencia en verano son las relacionadas con la batería y el alternador. Realizar las revisiones periódicas en el taller ayudará a evitar todas estas situaciones, mejorar la seguridad y, lógicamente, reducir el riesgo tanto de averías como de accidentes. Pero, más allá de llevar el coche al taller y que un experto revise todos los componentes importantes para certificar su correcto estado/funcionamiento, ¿qué podemos hacer nosotros? En este artículo repasaremos una serie de sencillos consejos que, aplicados de manera correcta, podremos reducir la posibilidad de que nuestro coche sufra una avería en verano.

Algunos de los consejos que detallaremos a lo largo de este artículo pueden parecer acciones muy simples, sin embargo, son muy importantes ya que permiten detectar de manera precoz posibles fallos que pueden derivar en averías importantes. Simples operaciones como la comprobación de los niveles de líquidos, revisar el alumbrado o testear el funcionamiento de sistemas que serán muy utilizados a lo largo del verano son clave.

Comprobar el funcionamiento del aire acondicionado y/o climatizador. Durante gran parte del año, por lo menos en España, el aire acondicionado y/o el climatizador no es utilizado debido a que gracias al buen tiempo del que gozamos en nuestro país permite circular sin necesidad de ajustar la temperatura a la que se encuentra el habitáculo del vehículo. Precisamente todo el tiempo que permanece inactivo el sistema puede acabar generando averías. Gran parte de los vehículos que acuden al taller durante los meses de verano lo hacen por una avería en su sistema de aire acondicionado o climatización.

Antes de partir de viaje revisa su correcto funcionamiento. En caso de detectar que enfría muy poco deberemos echar un vistazo bajo el capó para ver si las tuberías están visualmente bien. También hay que echar un vistazo a los filtros de aire ya que si están muy sucios no podrán filtrar correctamente. Si llevamos al día las revisiones periódicas del coche los filtros deberían estar en buen estado. En algunos casos, los problemas con el aire acondicionado se solucionan con una recarga.

Los problemas con la batería aumentan en verano. Las altas temperaturas no son amigas de la batería. Aunque hay excepciones de baterías que duran muchos años, lo cierto es que es un componente que tiene una vida útil limitada y que a lo largo de los años que tendremos el coche en nuestro garaje deberemos cambiar como mínimo una vez. Es posible que a priori no detectemos un rendimiento incorrecto de la batería. Se puede dedicar unos minutos a comprobar que los bornes de la batería no están blanquecinos. Si la batería se ha sulfatado es importante proceder a la mayor brevedad a limpiar y, en caso de ser necesario, sustituirla.

Comprobar los líquidos, limpiaparabrisas y la iluminación. Son dos consejos básicos y que podemos hacer en el garaje de casa sin mucho esfuerzo. Es importante revisar los niveles del líquido de frenos, refrigerante y del limpiaparabrisas. La comprobación de los niveles debe hacerse con el motor apagado y en llano. En caso de detectar que alguno de ellos ha descendido de forma brusca y sin motivo alguno, habrá que acudir a un taller para una revisión en profundidad. Lo mismo ocurre con la iluminación del automóvil, debemos percatarnos que no hay luces fundidas y que todas funcionan correctamente. Sin una buena visibilidad en carretera, de poco servirá haber comprobado todo lo anterior.

Aunque es posible que no necesitemos utilizarlos, en esta época del año pueden producirse las conocidas tormentas de verano. Es por ello que debemos comprobar que las escobillas del limpiaparabrisas están en buen estado y que funcionan correctamente. El coste de sustituir una escobilla es muy reducido por lo que si detectamos que alguna no está del todo bien, lo más idóneo es cambiarla.

Una correcta presión y estado de los neumáticos. Los neumáticos es el único elemento del automóvil que está en continuo contacto con la calzada. Es muy importante tener en cuenta la presión que nos recomienda el fabricante y comprobarla periódicamente para detectar si alguna rueda ha perdido aire de forma sospechosa. Durante la revisión de los neumáticos también hay que tener en cuenta el desgaste de las cubiertas. Si la banda de rodadura está a ras del testigo o son inferiores a 3 mm debes saber que ha llegado el momento de cambiarlos.

Además, podemos aprovechar para hacer una inspección visual en busca de posibles deformaciones o pequeñas roturas que puedan desembocar en un pinchazo o reventón. Y hablando de neumáticos, si tu vehículo cuenta con un kit de reparación de pinchazos, es el momento idóneo para ver que está completo y listo para ser empleado su fuese necesario. En caso de el coche cuente con rueda de repuesto recuerda comprobar que llevas a bordo todas las herramientas necesarias para hacer el cambio de rueda.

La revisión del motor, suspensiones y frenos, mejor en el taller. A no ser que seamos mecánicos cualificados, la revisión del motor, suspensiones y frenos del vehículo deben hacerse en un taller por un profesional cualificado. Como ya hemos señalado a lo largo de este artículo, si llevamos al día las revisiones periódicas podremos tener la garantía de que la mecánica está en buen estado. De lo contrario, es importante acudir a un taller para que el coche pase una revisión completa.

Fuente: www.motor.es